Desde los albores de la historia de Europa, Suiza ha disfrutado de una posición privilegiada como punto de encrucijada en el continente. Durante siglos,
la región del lago de Ginebra ha sido un centro de comunicaciones fundamental. La región está dotada de un sistema de transportes muy eficiente (que, no lo olvidemos, está integrado en la red nacional más densa de todo el mundo). Los visitantes tienen a su disposición un sinfín de combinaciones de viajes en tren, barco, funicular, autobús y teleférico para descubrir una incomparable riqueza paisajística y realizar preciosas excursiones.
La región del lago de Ginebra es una especie de Suiza en pequeño, con los contrastes de su paisaje, que aglutina de forma armoniosa las bonitas orillas de sus azules lagos jalonadas de palmeras con un campo glaciar y ondulado, y los fragantes y salvajes bosques del Jura.